Masia Aldamar
La historia y el paisaje son el punto de partida de Masía Aldamar. Esta finca histórica, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, ha evolucionado desde su tradición agrícola —vinculada al vino, al aceite y posteriormente al cultivo de cítricos— hasta convertirse en un espacio singular para la celebración de experiencias y eventos.
Rodeada de un extenso huerto de naranjos, la masía conserva su arquitectura original y elementos como la antigua bodega y almazara, integrando pasado y presente en un mismo lugar. La rehabilitación ha respetado su esencia, incorporando al mismo tiempo espacios versátiles que permiten acoger desde encuentros privados hasta grandes eventos.
La propuesta se apoya en una combinación de entorno, gastronomía y puesta en escena, donde cada experiencia se construye a medida. Espacios interiores y exteriores, patios, jardines y salas conviven con una operativa pensada para acoger celebraciones sociales y encuentros profesionales con naturalidad.
Masía Aldamar representa una forma de entender los espacios desde el origen: tradición, territorio y capacidad de adaptación al presente, en un entorno donde todo sucede con coherencia y sentido.